LOS SIETE GLORIAS A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS PARA CONSEGURIR UNA CAUSA DESESPERADA


ORACIÓN

Dios Padre, Misericordioso y Eterno,
por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
 Misericordia: márcanos con la Sangre
del Cordero Inmaculado Cristo Jesús,
como señalaste al pueblo de Israel
para librarle de la muerte.
Y Tú, Madre de Misericordia
María Santísima, ruega a Dios por nosotros:
aplácale y alcánzanos la gracia que pedimos...
 
(Pedir aquí por nuestras particulares necesidades, espirituales y temporales;
también por las de alguien que se haya encomendado a nuestras oraciones
y por el descanso eterno de nuestros Difuntos).

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Padre Eterno:
Por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
 Misericordia: sálvanos del naufragio del mundo,
como salvaste a Noé del Diluvio Universal.
Y Tú, Arca de Salud, María Santísima,
ruega a Dios por nosotros, aplácale
y alcanzanos la gracia que pedimos.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
 Padre Eterno, por la Preciosa Sangre
de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia:
líbranos de los azotes que merecemos,
como libraste a Lot del incendio de Sodoma.
Y Tú, Abogada Nuestra,
ruega a Dios por nosotros,
aplácale y alcánzanos la gracia que pedimos.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Padre Eterno, por la Preciosa Sangre
de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia:
consuélanos en las presentes necesidades y tribulaciones,
 como consolaste a Job, Ana y Tobías en sus aflicciones.
Y Tú, Consoladora de los afligidos,
María Santísima, ruega a Dios por nosotros,
aplácale, y alcánzanos la gracia que pedimos.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Padre Eterno, por la Preciosa Sangre
de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia:
Tú, que no quieres la muerte del pecador,
sino que se convierta y viva:
danos por Tu Misericordia espacio de penitencia,
para que, reconocidos y arrepentidos de nuestros pecados,
 causa de todo mal, vivamos en la Santa Fe,
Esperanza, Caridad y Paz de Nuestro Redentor.
Y Tú, Refugio de los pecadores, María Santísima,
ruega a Dios por nosotros, aplácale,
y alcánzanos la gracia que pedimos.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

 ¡Oh Sangre Preciosa de Jesús nuestro amor!
Clama a Tu Divino Padre:
Misericordia, Perdón, Gracia y Paz.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Oh María, Madre y Esperanza Nuestra!
Ruega por nosotros, y alcánzanos la gracia que pedimos.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN FINAL

Padre Eterno, yo Te ofrezco
la Sangre de Jesucristo en descuento de mis pecados,
por las necesidades de la Santa Iglesia
y por la conversión de los pecadores.

Inmaculada María, Madre de Dios,
ruega a Jesús por nosotros.
¡Jesús y María, Misericordia!
San Miguel Arcángel, San José, San Pedro y San Pablo, Protectores de todos los Fieles de la Iglesia de Dios,
y Vosotros todos, Ángeles, Santos y Mártires del Paraíso, rogad por nosotros y alcanzadnos Gracia y Misericordia.
Así sea.



SAN PEDRO CLAVER, ORACIÓN Y ESTAMPA ANTIGUA


San Pedro Claver, Apóstol de los negros, nació en Verdú, villa de la provincia de Lérida, el día 25 de Junio del año 1080.

Después de haber estudiado en Barcelona, entró a los 22 años en el Noviciado de la Compañía de Jesús de Tarragona; continuando después sus estudios en Gerona.

San Alfonso Rodriguez, en Palma de Mallorca, conoció la sublime gloria que en el cielo estaba reservada a San Pedro Claver. En Cartagena de América instruyó y bautizó a más de 300,000 negros; redujo a la fe católica a muchos turcos y herejes, y ganó para Dios innumerables pecadores.

Sirvió muchos años con maravillosa abnegación a los enfermos y leprosos de los Hospitales de San Sebastián y San Lázaro.

Conservó toda su vida la inocencia bautismal; hizo asombrosa penitencia, y obró grandes milagros.

Murió el 8 de Septiembre de 1651 en el Colegio de Cartagena.

Incluido por Pio IX, en 1851, en el catálogo de los Bienaventurados, ha sido canonizado por León XIII el 15 de Enero de 1888.

El Concilio Tarragonense de 1627 le apellidó Segundo Javier de la Compañía de Jesús.


ORACIÓN
 
Oh Dios, que queriendo llamar 
a los infelices esclavos
al conocimiento de vuestro Nombre,
para ayudarles, fortalecisteis á San Pedro Claver
con maravillosa abnegación y ardentísima caridad.
 
Concedednos, por su intercesión,
que no buscando nuestros propios intereses,
sino la gloria de Jesucristo,
amemos a nuestros prójimos
con obras y en verdad.
 
Por el mismo Jesucristo Señor nuestro.
 
Amén
 

 

ORACIÓN PARA SALIR DE LA DEPRESIÓN

 
Sea el Cielo objeto de tu vida, alma querida.
Cuando te pesa el trabajo,
allá deben aspirar tus deseos.

Si te aprieta la angustia el corazón
piensa en Dios y repite:

¡Todo por el Cielo!

Allá descansaré...
Allá gozaré de la eterna felicidad...

Dios mismo enjugará
cada una de mis lágrimas.

¡Animo, alma mía!
 
¡Todo por el Cielo!


ORACIÓN
 
Te rezo hoy Señor porque que no estoy solo,
porque has puesto cerca de mí personas
para que pueda orar y apoyarnos unos a otros.

Conoces mi ser más interno,
sabes lo que necesita ser restaurado y sanado.
 
Por favor, perdóname por creer
que puedo hacer esto solo,
únicamente con mis propias fuerzas.
 
Sé que nunca quisiste
que me sintiera solo y deprimido.
 
Sé que quieres curarme
más de lo que yo quiero ser sanado.

Quiero Señor, poder servirte
y darte la gloria de la restauración en mi alma.
 
Tus pensamientos sobre mí 
siempre han estado llenos de esperanza.
 
Y nunca la dejas ir, Señor,
incluso en el momento más oscuro,
nunca me dejas sin esperanza.

Por favor, haz que desaparezca
y desecha el espíritu de depresión que me oprime
y de todos aquellos que te buscan para su curación.
 
Te amo Señor, y en mi humildad te busco.

Amén.

 


SAN FERNANDO, ORACIÓN PARA HACERLE UNA SÚPLICA


ORACIÓN A SAN FERNANDO
 
Santísimo protector mío San Fernando,
cuya Justicia, santidad y perfección
fue muy parecida a la de los Místicos Montes de Dios,
que son los Santos Patriarcas, Apóstoles, y Profetas.
 
Rey Santo cuyo solio sostenía la justicia y el juicio,
Varón justo en obras, en palabras y en pensamientos,
que seguisteis con firmeza la estrecha senda
de la perfección cristiana, hasta llegar
a su más eminente cumbre.

 
Hermoso ejemplar de todas las virtudes,
en las que florecisteis como Palma,
disteis copioso fruto como la Oliva,
y como místico Bálsamo, y fragrante Rosa
habéis exhalado el suave olor de la santidad
de nuestro Señor Jesucristo en toda su Santa Iglesia.
 
Yo os suplico con todas las veras de mi corazón
por la altísima perfección a que llegasteis en vida,
y por la inexplicable gloria que ahora gozáis,
que me alcancéis de la Majestad de mi Dios
el favor que por vuestra intercesión le pido:
(Hacer la petición)
 
 También os ruego, que llegado mi momento
muera yo con la preciosa muerte de los justos,
auxiliado con la gracia de la final perseverancia,
para que después de haber caminado de virtud en virtud
y logrado la bendición del Señor en el término de la vida,
pase a ver al Dios de los Dioses en la Sion dichosa
de la eterna Bienaventuranza.
 
Amén.

 
MUERTE DEL SANTO

A cerca de los últimos momentos de San Fernando, y de su muerte edificante, leemos lo siguiente en un librito dedicado a tan esclarecido varón, publicado por el Apostolado de la Prensa:

 
"Después que el santo rey se despidió tiernamente de la reina y de sus hijos, sólo pensó en disponer su espíritu para presentarse ante su Divina Majestad, multiplicando los actos de fe, esperanza, amor y contrición, y encomendándose muy fervorosamente a la Santísima Virgen, para que le amparase en aquel supremo trance.
 
"Rodeado de los prelados y sacerdotes, que siempre le seguían, todas las oraciones establecidas por la Iglesia para ayudar a un alma a salvar el misterioso puente que une el tiempo con la eternidad fueron recitadas por los ministros del Señor que en aquel supremo trance auxiliaban a San Fernando, y contestadas por éste con una firmeza de voz y una entereza de espíritu que más parecía uno de los oficiantes que el moribundo por quien aquellas oraciones se rezaban.
 
"De este modo pasó toda la noche del 29 de mayo de 1252, y cuando comenzaba a apuntar el día 30, conociendo que eran ya pocos los instantes que le quedaban de existencia, pidió una vela bendita, y teniéndola en una de sus manos hizo su última protestación de fe, precedida de estas hermosas palabras:
 
«Señor —dijo clavando los ojos en el crucifijo que con la otra mano tenía—, el reino que me disteis os devuelvo; no lo recibí como puro donativo ni como préstamo, lo recibí para adelantarle, y así os lo devuelvo con aumentos, bien que en estos mismos me reconozco segunda vez deudor, pues la menor parte ha sido mía, y el todo, vuestro. Me disteis la vida, y en ella los años que fue vuestra voluntad, con que estoy tan conforme, que os la devuelvo gustoso cuando la pedís, y con ella el alma. Desnudo salí, Señor y Redentor mío, del vientre de mi madre, y desnudo me ofrezco a la tierra.»
 
"Era por todo extremo conmovedor el espectáculo de humildad que daba aquel santo monarca, que había pasado la vida haciendo bien y practicando hasta el heroísmo todas las virtudes, al pedir con lágrimas de arrepentimiento que le perdonasen las culpas imaginarias que sólo el bajo concepto que de sí mismo tenía le hacían parecer como ciertas. Los que estaban presentes no podían contener sus sollozos, y el pensamiento de que iban a verse privados de un rey tan bueno llenaba sus corazones de un dolor acerbísimo, sólo mitigado por la consideración de que desde las mansiones de la bienaventuranza su alma iba a gozar del premio que merecía su santidad.
 
"Sólo un soplo de vida quedaba ya a San Fernando cuando de nuevo pidió la vela con que había hecho su última protestación de fe, y reuniendo en un supremo esfuerzo las escasas energías que le quedaban, comenzó a rezar el Credo con un fervor que colmó la edificación de los que le rodeaban.
 
"Pero aquel heroico esfuerzo para confesarse a Jesucristo era mucho más grande de lo que permitía su extenuado organismo, y apenas pronunció los primeros versículos del Símbolo de los Apóstoles, inclinó la cabeza, entregando al Señor su alma con la serena tranquilidad del justo.
 
"Así murió aquel rey, el más glorioso de España, que habiendo vivido como héroe en los campos de batalla, supo ser todavía más heroico en su lucha con la muerte, a la que venció también, trocando su fugaz existencia en la tierra por la vida eterna que Dios reserva a sus escogidos.
 
"Pronto cundió por toda Sevilla la triste nueva de la muerte del santo rey, y el sentimiento de duelo que produjo en todos sus habitantes fue grande y clamoroso."

 

SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA, ORACIÓN PARA IMPLORAR SU AYUDA


Oh angélico joven San Gabriel,
que con tu ardiente amor a Jesús Crucificado,
y con la tierna compasión a la Virgen Madre Dolorosa,
te convertiste en la tierra cual espejo de inocencia
y ejemplar de toda virtud;
a ti me dirijo con confianza implorando tu socorro.

ORACIONES PARA ANTES DE LA COMUNIÓN

 
Al acercarte a comulgar hazlo con gran respeto. Es muy bueno que repitas en tu interior estas oraciones que te doy a continuación. Al recibir el Cuerpo del Señor, respondes Amén, reafirmando tu fe en la presencia real de Cristo en la forma consagrada. Retírate luego con el mismo respeto a darle gracias al Señor.


Acto de fe

¡Señor mío Jesucristo!,
creo firmemente que estás
realmente presente en el Santísimo Sacramento
con tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Acto de esperanza

Espero, Señor, que ya que te das todo a mí
en este sagrado Sacramento,
tendrás conmigo misericordia
y me otorgarás las gracias
que me son necesarias para mi eterna salvación.

Acto de caridad

Dios mío, te amo con todo mi corazón,
con toda mi alma, con todas mis fuerzas
y sobre todas las cosas,
por ser infinitamente bueno e infinitamente amable,
con mi prójimo que amo como a mí mismo, por tu amor.

Acto de adoración

¡Señor!, yo te adoro en este Sacramento
y te reconozco por mi Creador,
Redentor y soberano Dueño,
sumo y único Bien mío.

Comunión Espiritual

Yo quisiera, Señor, recibirte con aquella pureza,
humildad y devoción con que te recibió
tu Santísima Madre María,
y con el espíritu y fervor de los Santos.

Esta Comunión Espiritual la puedes decir siempre que por cualquier motivo no hayas podido acercarte a comulgar sacramentalmente o cuando veas una iglesia.


PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden
no nos dejes caer en la tentación y,
líbranos del mal.
 
Amén

PARA HACER UNA BUENA CONFESIÓN

Para hacer una buena confesión es necesario:

- El examen de conciencia, para poner toda tu vida a la luz del Evangelio.

- El dolor de los pecados (contrición), por haber ofendido a Dios.

- El propósito de la enmienda, porque quieres cambiar de vida, convertirte, con la gracia de Dios.

- La confesión de los pecados al sacerdote: expones todos tus pecados con sencillez y sinceridad.

- La satisfacción: cumplir la penitencia, reparar el daño causado al prójimo, restituir lo robado (bienes, fama...)

 
 

ORACIÓN A SANTA ANA PARA RESOLVER PROBLEMAS FAMILIARES Y MANTENER LA UNIÓN

 
Santa Ana es la abuela de Jesús. Su fiesta la comparte con la su esposo San Joaquín el 26 de julio. Como abuela de Cristo y madre de María, Santa Ana pronto se convirtió en la patrona de las mujeres casadas, para mantener la unión familiar y para las parejas sin hijos, una ayuda especial para obtener el don de la maternidad.
 
ORACIÓN A SANTA ANA
 
Amable y benevolente Santa Ana,
amada abuela del Niño Jesús,
tenme por siempre bajo tu protección.


Líbrame de los peligros y de las tentaciones
que continuamente me asaltan
y sobre todo, acude a mi y atiéndeme
llegado el momento de mi ultima hora
para consolarme y fortalecerme,
y para conducirme junto a tu gloriosa Hija
a la presencia de Dios, celestial Señor Nuestro.

Salve Santa Ana, dama todopoderosa
por el favor especial que Dios te concedió,
concede consuelo a quienes te invocamos.
procurándonos las riquezas eternas del cielo,
y como una buena y amable madre,
el éxito en los asuntos temporales también.

Paciente Santa Ana,
por tu influencia con el hijo de María, Jesús,
has ganado el don de la conversión y el perdón
para muchos grandes pecadores.
¿Me abandonarás a mi ahora en momentos de aflicción?
Decir tu nombre significa gracia,
y me asegura tu ayuda con mis oraciones,
oraciones que por tu intercesión
 me procurarán el perdón y la misericordia de Jesús.

Buena Santa Ana, no permitas mi alma,
una obra maestra del poder creativo de Dios,
quede perdida para siempre.

Libera mi corazón de orgullo, vanidad, amor propio,
para que pueda llegar a conocerme como soy realmente,
y aprenda mansedumbre y sencillez de corazón.

En tu caridad sin límites, buena Santa Ana,
ayúdame a resolver los problemas familiares
que causan mi aflicción y desaliento,
ayúdame a merecer la gracia
de mantener a mi familia unida, sin fisuras,
encontrando la fortaleza a la vez que el amor
que nos permita convivir en paz,
sin enfrentamientos ni discusiones,
en un entorno de compresión mutua
y encontrando las satisfacciones que merecen
los que han peleado la buena lucha
contra el diablo y sus malvadas tentaciones.

Ayúdame a preservar la pureza de corazón y de cuerpo
y con María y su divino Hijo, protégeme siempre.


Amén
 
Según la leyenda, Santa Ana se casó tres veces, primero con San Joaquín, después de su muerte con Cleofás, y finalmente con Salomás. Este detalle de la historia antigua inspiró a las jóvenes a acudir a ella en busca de ayuda para encontrar un marido. Después de todo, ya que ella misma había tenido tres esposos, ¿no debería poder y querer proporcionar al menos un novio para aquellas que la invocan confiadamente?


Las jóvenes de todos los tiempo han suplicado: Te ruego, madre Santa Ana, envíame un hombre bueno y amoroso.

Su patrocinio de la fertilidad se extendió también a la propia tierra y así se convirtió en una patrona de la lluvia. Es un dicho popular en Italia que "la lluvia es un regalo de Santa Ana"; En Alemania, la lluvia de julio se llamó "dote de Santa Ana".

Finalmente, la gentil abuela del Señor es invocada en todas partes como uno de las grandes ayudantes para varias necesidades de cuerpo y alma.

Se le han erigido muchas iglesias, la mayoría de ellas se han convertido en famosos centros de peregrinaciones, lugares en los que cada año los peregrinos se reúnen para orar, pidiéndole su intercesión, por su intención particular.

Es muy habitual hacerle una Novena de oraciones, que se comienza el 18 de julio y concluye el día de su fiesta, el 26 de julio.


SAN SEBASTIÁN, ORACIÓN AL SANTO MÁRTIR PARA OBTENER UN FAVOR

 
San Sebastián vivió en los primeros días de la iglesia, cuando ser cristiano y querer defender su fe significaba ser perseguido y, probablemente, morir por ella.
 
Sabemos que nació de padres cristianos y que pasó los días de su infancia bajo la instrucción de unos padres piadosos. Dios tenía sus propios planes para el niño, que se convertiría en el fuerte apoyo y guía de sus compañeros cristianos durante los tiempos turbulentos de la persecución que se avecinaba, cuando debía tener el privilegio de morir como mártir de Cristo.

 
Pero también los tiempos futuros debía servir al mundo cristiano como brillante ejemplo de una vida de fe sin miedo.
 
Dios deseó que, como soldado en el ejército romano, atrajera la atención y el agrado del emperador y, al ser de origen noble, fuese elevado al rango de oficial de la guardia de palacio.
 
ORACIÓN
 
Glorioso San Sebastián
que tuviste tan gran valor,
ayúdanos a ser testigos de Jesús
ante este mundo incrédulo.
 
Ayúdanos a tener el amor al prójimo que tu tuviste
y a dar nuestras vidas por nuestros hermanos,
incluso cuando existan dificultades y peligros.
 
Ayúdanos a tener fe en los dolores de la vida
como tu la mantuviste

mientras soportaste el martirio cruel.


Protege a todos los soldados, militares y policías
contra todo peligro en su trabajo.

Protege a todas las naciones contra las guerras,
el hambre y la pestilencia.
Interceda por mi,
para que pueda conseguir la gracia que tanto necesito...
(Hacer una petición al santo).

Escúchame te suplico,
contéstame te ruego,
Hazme caso, oye lo que te imploro.
Muestra la evidencia de tu amor fiel,
salvador de aquellos que esperan en tu fuerza
contra el ataque del maligno,
guárdame de la presencia del malvado
para que no me maltrate ni me humille.

 Glorioso San Sebastián,
intrépido confesor de Cristo
y consolador de los que iban a dar su vida
en testimonio por su fe:
con vergüenza y pena, debo confesar
que en el pasado muchas veces no he cumplido
mis deberes religiosos con Dios.
 
Fue a Cristo a quien hice sufrir,
en lugar de que yo sufriera por Cristo.
 
Desde ahora me esforzaré por dar un ejemplo
a quienes me rodean y que niegan a Cristo
descuidando sus obligaciones cristianas.
 
Ayúdame, querido santo y patrón,
para mostrarles el camino
a las verdaderas alegrías del cielo.
 
Amén.

La siguiente composición, escrita por el poeta cubano Eugenio Florit, tiene como tema el martirio de San Sebastián, o sea el momento en que el santo, amarrado al tronco de un árbol, fue asaeteado por sus enemigos.

La poesía que reproducimos es muy conocida y famosa, pero conviene que nuestros lectores la lean con atención, observando las imágenes que el poeta (poniéndolas en boca del propio San Sebastián) emplea para designar a las flechas, a quienes llama "palomitas de hierro", "pequeños querubines de alas tensas" y "tibias agujas celestiales".


He aquí, según la poesía, lo que dijo San Sebastián cuando le atravesaban el cuerpo a flechazos:

Si, venid mis brazos, palomitas de hierro;
palomitas de hierro, a mi vientre desnudo.

Qué dolor de caricias agudas.

Si, venid a morderme la sangre, a este pecho,
a estas piernas, a la ardiente mejilla.

Venid, que ya os recibe el alma entre los labios.
Si, para que tengáis nidos de carne
y semillas de huesos ateridos;
para que hundáis el pico rojo en el haz de mis músculos.

Venid a mis ojos, que puedan ver la luz;
a mis manos, que toquen forma imperecedera;
a mis oídos, que se abran a las aéreas músicas;
a mi boca, que guste las mieles infinitas;
a mi nariz, para el perfume de las eternas rosas.

Venid, si, duros ángeles de fuego,
pequeños querubines de alas tensas.

Si, venid a soltarme las amarras
para lanzarme al viaje sin orillas.

¡Ay! Qué acero feliz, qué piadoso martirio.
¡Ay! Punta de coral, águila, lirio de estremecidos pétalos.

Si. Tengo para vosotras, flechas,
el corazón ardiente, pulso de anhelo, sienes indefensas.
Venid, que está mi frente ya limpia de metal
para vuestra caricia.

Ya, qué río de tibias agujas celestiales.
Qué nieves me deslumbran el espíritu.

Venid. Una tan sola de vosotras,
palomas, para que anide dentro de mi pecho
y me atraviese el alma con sus alas.

Señor, ya voy, por cauce de saetas.
Sólo una más, y quedaré dormido.
Este largo morir despedazado cómo me ausenta del dolor.
Ya apenas el pico de estos buitres me lo siento.
Qué poco falta ya, Señor, para mirarte.

Y miraré con ojos que vencieron las flechas;
y escucharé tu voz con oídos eternos;
y al olor de tus rosas me estaré como en éxtasis;
y tocaré con manos que nutrieron estas fieras palomas;
y gustaré tus mieles con los labios del alma.

Ya voy, Señor. ¡Ay! Qué sueño de soles,
qué camino de estrellas en mi sueño.

Ya sé que llega mi última paloma...
¡Ay! ¡Ya está bien, Señor,
que te la llevo hundida en un rincón de las entrañas!



LAS ORACIONES DE LA MAÑANA Y DE LA NOCHE


ORACIONES DE LA MAÑANA:

Por la señal...

Ofrecimiento de Obras:

Te adoro, Dios mío, y te amo con todo mi corazón;
te doy gracias por haberme creado,
hecho cristiano y conservado esta noche.

Te ofrezco las acciones de este día;
haz que sean todas según tu Santísima voluntad
y a mayor gloria Tuya...
 
Presérvame del pecado y de todo mal.
Virgen María, Madre de Jesús,
hacednos santos.
 
Amén.


PADRE NUESTRO:

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 
Danos hoy nuestro pan de cada día.
 
Perdona nuestras ofensas
así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
 
 No nos dejes caer en la tentación.
 
Más líbranos del mal.

AVE MARÍA:

Dios te Salve, María, llena eres de Gracia,
El Señor es contigo,
bendita Tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
 
Santa María. Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
 
Amén.

GLORIA:

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,
ahora y siempre por los siglos de los siglos.
 
Amén

ORACIONES DE LA NOCHE:

Acción de Gracias:

Te adoro, Dios mío,
y te amo con todo mi corazón.
 
Te doy gracias por haberme creado,
hecho cristiano y conservado en este día.
 
Perdóname todo lo malo que haya hecho.
 
Guárdame durante el descanso de esta noche
y líbrame de todo peligro.
 
Amén


Examen de conciencia

Durante un tiempo corto reflexiona
como ha transcurrido el día:

¿Cómo he correspondido a los muchos beneficios
que he recibido de Dios Nuestro Señor?

¿He sido consciente de ellos?

¿He mejorado en mi defecto dominante?

¿He ofendido grave o levemente al Señor
violando alguno de sus mandamientos?

¿He ofendido de palabra u obra a mi prójimo?

Acto de contrición:

Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío.
 
Por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme
con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.
 
Amén.

Rezar tres Avemarías.

ORACIÓN POR LOS ENFERMOS AL SANTO PADRE PÍO


ORACIÓN

Santo Padre Pío, sanador de cuerpos y almas,
ya que durante tu vida terrena
mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos,
escucha mi ruego e intercede ante el Padre misericordioso
 por los que se afligen y sufren.

Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo;
sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación;

 consuela a quienes lloran por sus tremendos dolores;
protege a quienes no pueden atenderse o medicarse

por falta de recursos materiales o ignorancia.


Alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar;

vigila a quienes buscan en la cama una alivio a su dolor;
 acompaña a quienes pasan las noches insomnes;
visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos;

 alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan;
 toca los miembros y músculos que han perdido movilidad.

Ilumina a quienes ven tambalear su fe

y se sienten atacados por dudas que los atormentan;
apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran;

 calma a quienes se estremecen por dolores y calambres;
concede paciencia, humildad y constancia

a quienes se rehabilitan.
 
Devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia;
disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos;

 vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento;
guía a los moribundos al gozo eterno;

conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios;
y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor,

 los consuelan en su angustia y los protegen con caridad.

Amén.

EL PADRE PIO Y GARABANDAL

Entre los años 1961 y 1965, la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo, y San Miguel Arcángel, supuestamente se aparecieron a cuatro niñas en una remota población del Norte de España llamada San Sebastián de Garabandal.

A pesar de que estas apariciones han recibido amplia publicidad, la Iglesia hasta ahora no ha hecho ningún pronunciamiento en relación con su autenticidad. Los resultados de una reciente investigación hecha a nivel diocesano en Santander entre 1986 y 1991 han sido enviados a Roma para su subsiguiente evaluación. Este es el estado de cosas en la actualidad.


En 1962, fue la voluntad de Dios que su siervo, el Padre Pio de Pietrelcina, se involucrara en los acontecimientos de Garabandal. He aquí cómo.

Llega una carta El 3 de marzo de 1962 las cuatro jóvenes videntes, Conchita, Mari Loli, Jacinta y Mari Cruz recibieron una carta anónima en San Sebastián de Garabandal. Este incidente fue reportado por el Dr. Celestino Ortiz, un incuestionable testigo, y sobre él hace un recuento el Padre Eusebio García de Pesquera en su libro "Ella fue Afanosamente a la Montaña"; de aquí tornamos el siguiente aparte:

Félix López, un antiguo alumno del Seminario Mayor de Derio (Bilbao) quien es hoy día el profesor de escuela de Garabandal, estaba reunido con algunas personas en la cocina de Conchita La niña recibió una carta que no entendió, así que le solicitó a Félix que se la tradujera. Estaba escrita en italiano y Félix, después de leerla dijo:

«Por su estilo bien podría ser del Padre Pío».

Conchita le preguntó si conocía la dirección del Padre Pío y al recibir una contestación afirmativa le pidió que le ayudara a escribirle una carta para dar respuesta a la suya y manifestarle su agradecimiento.

Habiendo terminado la carta la dejaron sobre la mesa de la cocina, sin doblarla Después de un rato, Conchita entró en éxtasis y rezó el Rosario. Al regresar a su estado normal Félix le preguntó:

«¿Preguntaste a la Virgen si la carta era del Padre Pío?» «Sí, y me dio una respuesta secreta para enviarle.»

La niña subió a su habitación, regresando poco más tarde con un papel escrito a mano. Delante de todos metió el papel en el sobre, que había ya sido dirigido al Padre Pío por el profesor, sellándolo luego. La carta que había llegado a Conchita, sin firma y sin dirección de regreso pero con estampilla italiana, decía lo siguiente:

Mis queridos niños: A las nueve de la mañana, la Santísima Virgen me encomendó que les dijera lo siguiente:

¡Oh benditas niñas de San Sebastián de Garabandal. Yo les prometo que estaré con ustedes hasta el fin de los siglos y que ustedes estarán conmigo durante el fin del mundo y después, unidos conmigo en la gloria del Paraíso.

Estoy enviándoles una copia del santo Rosario de Fátima, que la Virgen me pidió les enviara. El Rosario fue compuesto por la Virgen y debe ser propagado para la salvación de los pecadores y para la preservación de la humanidad de los terribles castigos con los que el buen Dios la amenaza.

Les doy un consejo: Recen y hagan que los demás recen porque el mundo está a comienzos de loa perdición. No creen en ustedes ni en sus conversaciones con la Dama de Blanco; lo harán cuando ya sea demasiado tarde.
En febrero 9 de 1975, el personal de la revista Needles (ahora Garabandal) condujo una entrevista grabada con Conchita, durante la cual le preguntaron sobre esta sorprendente carta que se decía había sido dictada por el Padre Pío:

P. Conchita, ¿recuerdas algo sobre esta carta?

Conchita: Recuerdo haber recibido en el correo una carta dirigida a mí y a las otras tres niñas, Jacinta, Loli y Mari Cruz. Me preguntaba qué contenía y, como no estaba firmada, la metí en el bolsillo hasta que vi a la Santísima Virgen ese día. Cuando se apareció le mostré la carta y le pregunté quién nos la había enviado. La Virgen dijo que era del Padre Pío. Como no sabía quien era el Padre Pío, no pregunté nada más. Después de la aparición conté a la gente sobre la carta; un seminarista que estaba presente me explicó acerca del Padre Pío y de dónde era él. Entonces le escribí una carta diciéndole que me gustaría verle cuando visitase mi país. El entonces me envió una pequeña carta diciendo: «¿Crees que puedo subir por la chimenea?» Yo sólo tenía 12 años en esa época y no sabía nada de los claustros.

La Visita de Conchita a Padre Pío

En febrero de 1967, Conchita llegó a Roma con su madre, un sacerdote español, el padre Luis Luna, el Profesor Enrico Medi y la Princesa Cecilia de Borbón-Parma. Había sido llamada allí por el Cardenal Ottaviani, prefecto del Santo Oficio, llamado hoy la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Fue durante esta visita que Conchita tuvo una audiencia privada con el Papa Pablo VI, durante la cual sólo cinco personas estuvieron presentes con el Pontífice.

Tenemos sobre esto el confiable testimonio del Profesor Medí, entonces presidente de la Asociación Europea de Energía Atómica y amigo del Papa, y quien era uno de los cinco presentes.

Corno Conchita tuvo que esperar un día antes de su reunión con el Cardenal Ottaviani, el Profesor Medi sugirió que ya que tenían algo de tiempo libre fueran a San Giovanni Rotondo a ver al Padre Pío. A continuación el recuento de la propia Conchita acerca de la visita, tomado de la entrevista de Needles de 1975:

...Todos estuvimos de acuerdo, así que salirnos para el Monasterio en el auto alquilado del Profesor Medi. llegamos coma a las nueve de la noche y nos dijeron que no podríamos ver al Padre Pío hasta la mañana siguiente en su Misa de cinco. Antes de Misa, el Padre Luna y el Profesor fueron a la sacristía. El Profesor me contó más tarde lo que ocurrió allí. Dijo que el Padre Luna había dicho al Padre Pío que la Princesa de España estaba allí para verle. El Padre Pío dijo entonces al Padre Luna:

«No me siento bien y no podré verla hasta más tarde hoy».

El Profesor Medi dijo entonces:

«Hay otra persona que quiere verlo también. Conchita quiere hablar con usted.»

Padre Pío dijo entonces: «¿Conchita de Garabandal? Vengan a las ocho de la mañana».

Al llegar, luimos conducidos a un pequeño cuarto, una celda, que tenía una cama, una silla y una pequeña mesita, Le pregunté al Padre Pío si este era su cuarto y si él dormía ahí, a lo cual respondió:

«Oh, no. No pueden ver mi cuarto. Este es un cuarto rico»,

En ese momento no sabía la clase de hombre santo que era el Padre Pío, como ahora sí lo sé. Entonces yo era muy joven; tenía sólo 16 años.

La entrevista de Needles continúa:

P. ¿Quién estaba en el cuarto contigo?

Conchita: Sólo mi madre, el Padre Luna y un sacerdote del Monasterio que hablaba español y estaba tomando muchas fotos. No recuerdo que la Princesa y el Profesor hubieran estado allí.

P. Puedes decirnos ¿qué se dijo durante tu visita al Padre Pío?

Conchita: Sólo recuerdo un poco. Sí recuerdo que el sacerdote que había estado tomando fotos pidió permiso para ello al Padre Pío, quien le respondió:

«Has estado tomándolas desde que llegaste».

Recuerdo que tenía el crucifijo besado por Nuestra Señora, y que dije al Padre Pío:

«Esta es la Cruz besada por la Santísima Virgen. ¿Quisiera besarla?»

Padre Pío tomó entonces el Cristo y lo colocó en la palma de su mano izquierda, sobre el estigma. Tomó entonces mi mano, que colocó sobre el crucifijo, cerrando los dedos de esa mano sobre mi mano; con su mano derecha bendijo mi mano y la cruz.

Lo mismo hizo con mi madre cuando ella le dijo que por favor bendijera su rosario, también besado por la Virgen. Yo estuve de rodillas durante todo el tiempo que estuve ante él. Me tomó de la mano, con la cruz, mientras que me hablaba.

El sacerdote que tomó las fotos de Conchita, con el Padre Pío vive aún en San Giovanni Rotondo. Estuvo en los Estados Unidos hace varios años promoviendo la Causa de Beatificación del Padre Pío y visitando a Conchita en su casa. Debido a que la Causa ya estaba adelantando, los frailes no estuvieron muy dispuestos a mostrar las fotos, aparentemente porque las apariciones de Garabandal no han sido reconocidas aún por la Iglesia.

La fotos fueron nuevamente mencionadas por otro de los frailes de San Giovanni Rotondo quien las vio, confirmando más tarde el hecho a los funcionarios de la revista que estuvieron en la peregrinación de 1987, y que fue promovida por el Centro de Garabandal de Nueva York. Sobra decir que estas fotos son importantes documentos que confirman la entrevista de Conchita con el Padre Pío.

 

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