NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO, ORACIONES PARA EL VIERNES SANTO

 
Jesús Nazareno, Creador y Redentor mío,
a quien me humillo, y en cuya presencia
conozco debo ser vilmente despreciado,
por haberos sido ingrato, desagradecido y olvidadizo
de tan grandes beneficios como me habéis hecho,
padeciendo por mí gravísimas culpas, tantos trabajos,
 especialmente los dolores que sufristeis,
cuando cargaron sobre vuestros delicados hombros
esa muy pesada Cruz, para rendir en ella la vida
en el monte Calvario:
 
Me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido.

 Me pesa, Señor, de haber sido yo la causa
de que llevéis esa Cruz, sufriendo
tantos dolores, amarguras, y congojas.

 
 
Pésame de mi ingratitud y descuido,
y de no haberos dado continuamente
rendidas gracias por tan grandes beneficios.
 
Dadme licencia, Señor benignísimo,
para comparecer y ponerme en vuestra presencia,
aunque bien conozco soy indigno de tan gran beneficio,
así por mis gravísimos pecados,
como porque soy polvo y ceniza.
 
Señor, perdonadme.
 
Y pues no deseáis la muerte del pecador,
sino que se convierta y viva,
yo me convierto a Vos y deseo vivir en adelante,
según vuestra Santa Ley, y seguir vuestros pasos,
sin perderos de vista hasta la hora de mi muerte.
 
Señor, dadme vuestra bendición,
y recibidme en vuestra gracia,
como a otro hijo Pródigo.
 
Sea mi abogada vuestra Santísima Madre
la Virgen Purísima Santa María.
 
Así sea, Señor. Amén Jesús.
 
ORACIÓN
 
Dulcísimo Jesús Nazareno,
Señor y Redentor mío,
que llevando sobre tus hombros tan pesada Cruz,
caminas al monte Calvario,
para ser en ella enclavado:
 
Yo, miserable pecador, que fui,
y soy la causa de tus dolores y Pasión,
te alabo, y doy gracias,
aunque muy desiguales a tan gran beneficio,
porque como manso Cordero,
pacientísimamente la recibiste, y llevaste
al lugar de la pasión.
 
Ahora, Señor, se verifica lo que dijo el Profeta Isaías,
que tu dominio y principado le tenías sobre los hombros.
Ahora también la figura del obediente Isaac,
que al mandato de su padre,
llevó al monte la leña para ser con ella sacrificado.
 
Alabo, Señor, y bendigo tu admirable paciencia,
pues por mandado de Pilatos,
cuando así caminabas al suplicio,
iba delante uno de aquellos Sayones
proclamando la sentencia que dio contra ti
aquel injusto juez.
 
 
¿Quién podrá referir, Señor,
los empellones y golpes que en el camino recibiste
de aquellos crueles soldados?
 
¿Cuántos oprobios oíste
de aquel gran concurso de pueblos
que iba en vuestro seguimiento?
 
¿Cuántos haciendo burla, os arrojaban a la cabeza
y a la cara lodo, y otras inmundicias?
 
Pero vos, Señor, como inocente Cordero,
inclinando la cabeza, a todo callabais, y así caminabais.
 
Oh buen Jesús, cuántas ignominias toleraste;
pues no contentos aquellos malvados
con que fueses cargado con la Cruz,
quisieron también te acompañasen dos famosos Ladrones.
Pero no se lee de ellos llevasen Cruz alguna,
para que así fueses tenido por más malvado que ellos.

¿Pues qué hiciste tú, oh Dulcísimo Señor,
porque así fueses juzgado?
 
¿Qué cometiste, inocentísimo Cordero,
porque así fueses tratado?
 
Verdaderamente, Señor, yo soy la llaga de tu dolor,
y la ocasión de tu muerte.
 
Yo cometí la maldad, y tú sufres el castigo.
 
Yo hice los pecados, y tú te sujetas a los tormentos.
 
Yo me ensoberbecí, y tú eres humillado.
 
Yo fui el desobediente, y tú hecho obediente
hasta la muerte y así pagas la culpa de mi desobediencia.
 
Te ruego piadoso, Señor, me concedas
que merezca yo ser enclavado en vuestra Cruz
por penitencia de mis pecados.
 
Dadme que acabe yo mi vida en tu servicio.
Yo, Señor, me entrego a ti,
y me pongo debajo de tu protección.
Defiende a este pobre siervo tuyo
de todos los males.
 
Enseña y alumbra mi entendimiento,
gobierna esta mi alma,
rige mis potencias y sentidos,
fortalece mi espíritu
contra la desordenada flaqueza de mi corazón,
dadme Fe cierta, esperanza firme
y caridad pura y perfecta,
y que en todo lugar y tiempo
cumpla tu Santa voluntad.
 
Amén
 
ORACIÓN
 
Señor, aparta de mí, y de todos los Fieles
todo lo que te desagrada,
concédenos todo lo que contenta a tus beatísimos ojos
 y haz que seamos tales, cuales lo quieres que seamos.
 
Te encomiendo a mis padres, hermanos, parientes,
 bienhechores, amigos, y a todos aquellos
por quien debo rogarte.
 
Te encomiendo a toda tu Iglesia,
y a nuestros Católicos Monarcas.
 
Haz que todos, Señor, te sirvan,
todos te conozcan, todos te amen,
y entre sí se amen.
 
Debajo de tu fiel amparo
encomiendo todas tus criaturas,
para que a los vivos concedas gracia,
y a los difuntos eterno descanso.
 
También, Señor, te pido me concedas el favor
que solicito conseguir de tu piedad,
si conviniere para tu gloria, y para salvación de mi alma.
 
(Realizar una petición)
 
Oh gloriosa Reina de los Ángeles,
oh Santos y Santas de Dios;
sed mis medianeros y abogados,
rogad al Señor por mí,
para que por Vuestros méritos y oraciones,
sea yo de Dios favorecido ahora,
y en la hora de mi muerte.
 
Amén Jesús.
 

 
 

JESÚS NAZARENO, ORACIONES Y DEVOCIÓN DE LAS SIETE CAÍDAS DEL VIERNES SANTO


Abrid, Señor, nuestra boca
para bendecir vuestro santo Nombre:
limpiad nuestro corazón de todos los vanos,
perversos y ajenos pensamientos;
alumbrad nuestro entendimiento
y encended nuestro afecto,
para que digna, atenta y devotamente
hagamos este santo ejercicio,
y merezcamos ser oídos
en vuestro divino acatamiento.
 
Amén.


ORACIÓN

Dulcísimo dueño de las almas, Jesús Nazareno,
Corazón de nuestros corazones,
nosotros te ofrecemos este ejercicio y oraciones
con un grande amor y deseo de ensalzarte,
glorificarte y agradecerte aquel infinito amor
con que quisiste siete veces
caer en tierra por nuestro amor,
para confundir nuestra soberbia
con tan admirable humildad.
 
Amén.

A Jesucristo adoremos,
y con tierno corazón
las caídas contemplemos
que el Señor dio en su Pasión.

La primera caída fue en el huerto,
cuando con el mortal sudor de sangre
cayó con el rostro en tierra.

Dulce Jesús, que postrado
sangre sudas por mi amor,
concédeme que a tus pies
derrame alma y corazón.

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Alabad al Señor todas las gentes,
alabadle todos los pueblos,
porque ha confirmado sobre nosotros su misericordia,
y la verdad del Señor permanece para siempre.

Mi Jesús, danos tu mano,
y por tus siete caídas,
no permitas que caigamos
en ninguna tentación.

La segunda caída fue,
cuando llevando preso a su Majestad,
cayó por el puente del Río Cedrón.

Con el tropel de mis culpas
te he derribado, Señor,
lloren mis ojos más agua
que la que llevó el Cedrón.

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

La tercera fue cuando delante del Pontífice Anás
recibió aquella afrentosa y cruel bofetada,
que lo derribó en tierra.

Si de la cruel bofetada
caes, mi Jesús, al rigor,
levántate al ruido de estas
que me da mi contrición.

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

La cuarta fue cuando le desataron de la Columna,
y quedó desmayado sobre su santísima Sangre.

Venid, almas de Jesús,
a morir de compasión,
que para verle en su Sangre
desmayado no hay valor.

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

La quinta fue cuando le arrojaron de golpe
la Santa Cruz sobre sus delicados hombros,
y dio en tierra con su sacratísimo Cuerpo
en el Pretorio de Pilatos.

Después de azotes y espinas,
cruz y caídas, ¡qué dolor!
viva mi Jesús, y muera
quien ingrato le ofendió.

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.


La sexta fue cuando con el peso grande de la Cruz,
cayó en la Calle de la Amargura.

Nazareno hermoso, dame
esa Cruz, que no es razón
que a ti te postre su peso
cuando hice el pecado yo.

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

La séptima fue cuando al subir el Monte Calvario,
cayó sobre aquellas piedras, y quedó,
nuestro amantísimo, Jesús muy lastimado y desmayado.

¿Qué habrá hecho el pecado en mí
si tanto ha causado en Dios?
pequé contra ti atrevido,
¡perdón, mi Jesús, perdón!

Reza ahora el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Aplaca, Señor, tu ira,
tu justicia y tu rigor.
Dulce Jesús de mi alma,
Misericordia, Señor.

Jesús, pobre y abatido,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, no conocido y menospreciado,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, aborrecido, calumniado y perseguido,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, dejado de los hombres y del demonio tentado,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, entregado y vendido por vil precio,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, blasfemado, acusado y condenado injustamente,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, vestido de un hábito de oprobios y afrentas,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, abofeteado y burlado,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, arrastrado con una soga al cuello,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, tenido por loco y endemoniado,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, azotado hasta derramar sangre,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, pospuesto a Barrabás,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, despojado de todas sus vestiduras con infamia,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, coronado de espinas y saludado por irrisión,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, triste hasta la muerte,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, consumido de dolores, de injurias y de humillaciones,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, afrentado, escupido, ultrajado y escarnecido,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, pendiente de un madero infame entre dos ladrones,
tened piedad de mí, Señor.

Jesús, aniquilado y sin honra para con los hombres,
tened piedad de mí, Señor.

ORACIÓN

Oh buen Jesús, que sufristeis por mi amor
una infinidad de oprobios y afrentas
que yo no puedo comprender;
imprimid poderosamente en mi corazón
la estimación y amor, y haced que desee
la práctica de ellas.
 
Amén.

 

JUEVES SANTO, ORACIONES Y DEVOCIONES

 
Nosotros debemos, gloriarnos
en la cruz de nuestro Señor Jesucristo,
 en quien está la salud, la vida y la resurrección nuestra;
por la cual fuimos hechos salvos y libres.

Salmo.
 
Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;
haga resplandecer su rostro sobre nosotros,
y se apiade de nosotros.

Gloria in excelsis, etc.

Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra
a los hombres de buena voluntad.

Te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos.

Gracias te damos por tu gran gloria, Señor Dios,
Rey del cielo, Dios Padre omnipotente.


ORACIÓN.

 
Oh Dios, de quien recibió Judas
la pena de su pecado,
y el ladrón el premio su fe;
haz que sintamos los efectos de tu propiciación,
para que así como nuestro Señor Jesucristo
en su pasión dio a cada uno de ellos
la diferente recompensa que merecía, así a nosotros,
destruido el error del hombre antiguo,
nos conceda la gracia de su resurrección.

Epístola de S. Pablo apóstol a los Corintios I, o. II.

Hermanos: cuando os juntáis, no es ya para comer la cena del Señor. Porque cada cual se anticipa a comer su propia cena, y el uno tiene hambre y el otro está harto.

¿Por ventura no tenéis casas donde comer y beber? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a aquellos que no tienen? ¿Qué os diré? ¿os alabaré?

En esto no os alabo. Mas yo aprendí del Señor, y también os lo he enseñado, que el Señor Jesús, la noche que había de ser entregado, tomó el Pan, y dando gracias, lo partió y dijo: Tomad y comed: este es mi Cuerpo, que por vosotros será entregado; haced esto en memoria de Mí. Asimismo tomó también el Cáliz después de haber cenado, diciendo:

Este Cáliz es el Nuevo Testamento en mi Sangre. Haced esto todas las veces que de el bebiereis en memoria de mí porque todas las veces que comiereis este Pan y bebiereis este Cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta su venida.

Por tanto, cualquiera que comiere este Pan o bebiere este Cáliz indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.

Pruébese, pues, el hombre a sí mismo; y coma así de aquel Pan y beba de aquel Cáliz. Porque el que come y bebe indiscriminadamente, come y bebe su condenación, no discerniendo el Cuerpo del Señor. Esta es la causa de que haya muchos enfermos y débiles entre vosotros, y de que duerman muchos. Que si nos examinásemos a nosotros mismos, de cierto no seríamos juzgados. Mas cuando somos juzgados, castíganos el Señor para que no seamos condenados en este mundo.

Santo Evangelio según S. Juan, cap. 12.

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que era llegada su hora para pasar de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin, y acabada la cena, como el diablo ya había puesto en el corazón a Judas, hijo de Simón Iscariote, que lo entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había puesto todas las cosas en las manos y que habían salido de Dios y a Dios volvían, se levantó de la cena, y dejó sus vestiduras, y tomando una toalla se la ciñó. Luego echó agua en una vasija y comenzó a lavar los pies a sus discípulos, y a limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.


Llegó pues a Simón Pedro, y le dice Pedro ¿Tú, Señor, me lavas a mi los pies?
 
Le respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago no lo entiendes tú ahora; mas después lo entenderás.
 
Le dice Pedro: No me lavarás los pies jamás.
 
Le respondió Jesús: Si no te lavare no tendías parte conmigo.
 
Le dice Pedro: Señor no sólo mis pies, mas también las manos y la cabeza.
 
Le dice Jesús: El que está lavado no ha menester sino lavar los, pies y está todo limpio, y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
 
Porque sabia quién era el que lo entregaba, por esto dijo:

No todos estáis limpios. Y después que les hubo lavado los pies, y tomado sus vestiduras, sentándose, otra vez a la mesa, les dijo:

¿Entendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, siendo vuestro Señor y Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a otros. Porque ejemplo os he dado, para que así como yo lo he hecho, así vosotros lo hagáis.

Concédenos como te rogamos,
oh Señor santo, Padre omnipotente,
eterno Dios, que te sea aceptable
nuestro sacrificio por Jesucristo tu Hijo,
nuestro Señor, el cual mostró
con el hecho de este día a sus discípulos,
que esto se hace en memoria de El.

HIMNO.

Canta ¡oh lengua! con plácida armonía
el misterio del cuerpo glorioso,
y la sangre que el Hijo de María,
fruto real de su vientre generoso,
y Rey del universo, ha derramado
por redimir al mundo del pecado.

A nosotros se dio libremente,
naciendo de una Madre peregrina.

A los hombres habló familiarmente,
dándoles salutífera doctrina,
y terminó con modo prodigioso
de su vida mortal el fin glorioso.

En la cena postrera que hacer quiso
con sus fieles discípulos amados,
después que plenamente satisfizo
a los legales ritos ordenados su propio Cuerpo,
y con sus mismas manos
les dio por alimento a sus hermanos.

La palabra ó el Verbo, que carne era,
con su misma palabra hizo divino
que el pan fuese su carne verdadera,
y que en su sangre se mudara el vino.

Si el sentido resiste por grosero,
la fe le basta a un ánimo sincero.

Reverenciemos, pues, las luces puras
de este santo sacramento infinito,
y que de la ley antigua las figuras
cedan rendidas a este nuevo rito:
y que el obsequio de la fe perfecto
supla de los sentidos el defecto.

Cantemos pues con dulce melodía,
con religioso ardor y culto tierno,
gloria, alabanza, honor, fuerza, alegría
al Padre Soberano, al Hijo Eterno,
y el mismo himno se cante reverente
al Espíritu de ambos procedente.

Amen.

ORACIÓN.

¡Oh Dios Señor mio! postrado y humillado
ante vuestra presencia soberana,
me reconozco indigno de contemplar
los sucesos de vuestra vida mortal
y de admirar los prodigios y maravillas
de vuestro amor.
 
Soy un pobre niño lleno de miserias e imperfecciones,
y tengo sobre mi conciencia el peso de graves faltas
que he cometido contra Vos.
 
Y ¿me atreveré a presentarme
a vuestra Majestad divina en los solemnes momentos
en que la Iglesia conmemora vuestra amarga pasión
y afrentosa muerte?
 
Sí Maestro y Señor mío,
si Vos me dais una devoción tierna y afectuosa,
os seguiré con humildad y respeto
por ese doloroso camino.
 
Amén.
 
 


SAN OLEGARIO, ORACIÓN PARA PEDIR UN MILAGRO ECONÓMICO



Es venerado San Olegario por su gran caridad,
su piedad y por su estilo de vida, modélico.
Su festividad se celebra el 6 de Marzo.
 
ORACIÓN

Glorioso San Olegario,
a quien tanto poder el cielo ha dado,
santo y sabio abogado mío,
apiádate de mi y escucha mi súplica.
 
Tu que poseíste el don de la elocuencia,
fuiste pastor de tantas almas,
y estuviste lleno de la gran caridad
que durante toda tu vida practicaste,
se hoy mi abogado ante Dios, Señor Nuestro,
y obtenme la solución a mis grandes dificultades,
pues mis necesidades y carencias son tan grandes
que no puedo solucionarlas por mi mismo.

 
Ayúdame santo mío, a conseguir un milagro,
facilidad para poder salir de tanto agobio y sufrimiento
causado por las graves deudas contraídas
durante este tiempo de estrecheces,
de penurias económicas y aflicciones.
 
Mi confianza en ti, no conoce límites
y se que poniendo en tus benditas manos
la solución a mis penurias, no tardaré
en recibir, por tu intercesión,
el favor que con tanta fe te suplico.
 
Amén.
 
SAN OLEGARIO

El Siglo XI conoce una catarata de acontecimientos políticos y religiosos que van a marcar el ser definitivo de España. La reconquista sigue consolidándose y la llegada de nuevas oleadas de invasores africanos será capaz de alterar unos movimientos arrolladores que dejan profunda huella sobre todo en la mitad norte de las tierras reconquistadas.


Algunos monasterios pasaron enseguida al primer plano de popularidad. Otros, sin embargo, por hallarse en lugares más ignotos y difíciles sólo serán apetecidos por varones ansiosos de soledad y penitencia. Pero como los planes divinos son distintos a los humanos, no debe extrañar que en esas soledades Dios busque hombres providenciales para llevar adelante sus inescrutables designios. Tal es el caso de San Olegario retirado en penitenciales monasterios y alternando con los primeros planos de la política del momento.

Olegario u Olaguer, de la mejor ascendencia goda, nace en Barcelona, hacia el 1060, según el P. Flórez. Su noble situación le permite una educación esmerada. A pesar de todo, sus padres, fervorosos creyentes, quieren para su hijo una educación preferentemente religiosa y a los diez años entregan al niño al Cabildo de canónigos de la catedral de Santa Cruz de Barcelona en culto a Santa Eulalia, mediante la donación de una heredad y una viña, que tenían en el condado de Vich, en el lugar llamado de San Armengol.

Aquí cursa sus estudios con gran eficacia, siendo ordenado sacerdote en 1093 y llegando muy pronto a presidir aquel cabildo. Pero su alma de varón cristiano busca otras metas y muy pronto entra en la comunidad agustiniana de San Adrián de Besós, fundada en conformidad con el de San Rufo de la Provenza por el Obispo don Beltrán, quién le había ordenado sacerdote y ahora le impone el santo hábito.

Buscando una mayor perfección y contra los deseos de los canónigos y del mismo Sr. Conde, toma la decisión de marchar al monasterio de San Rufo, también agustiniano. Aquí nuevamente llamó la atención por la ejemplaridad de vida y enseguida, hacia el año 1110, a la muerte del abad que lo había recibido emocionado, es elegido abad por votación de los propios monjes.

Muy pronto los planes de la Providencia iban a intervenir decisivamente cambiando el signo de Olegario. El año 1115 el nuevo conde Ramón Berenguer III ponía cerco a la ciudad de Mallorca, todavía en poder de los musulmanes, liberando a una inmensa multitud de cautivos cristianos. La esposa del Conde, doña Dulce, busco a Olegario para que en Barcelona participara de la alegría de la Victoria.

En esta situación muere inesperadamente el Obispo de la ciudad D. Ramón Guillén. Corría el año 1116. El pueblo y los obispos provinciales, conociendo su presencia, lo aclaman como nuevo pastor. Al enterarse, Olegario huye precipitadamente y de noche a su retiro de San Rufo, deseoso de sustraerse a tan nueva dignidad.

Pero es imposible, porque la decisión estaba tomada, y salen en su busca, alcanzándole en Perpignán para traerlo definitivamente a Barcelona, donde es consagrado obispo, tras conocerse la aprobación del papa Pascual II, a través de los legados enviados por el propio conde, para obligarlo a aceptar su nombramiento, lo cual se hizo ante el legado cardenal Basan. Su consagración que fue rechazada por el cardenal, con toda solemnidad, en la catedral de Magalona, no lejos de Montpelier en la misma Provenza.

En Barcelona rige la diócesis con tal acierto que es considerado como una de las figuras más Ilustres del episcopado español del momento.

Pastor ejemplar, se vuelca en los más desfavorecidos en una acción caritativa mezclada con lo que es su verdadera vocación, la predicación, para la que se halla especialmente dotado. Unas formas evangélicas que llegan a conocimiento del papa Gelasio II, quien le llama para conocerlo personalmente y porque va a jugar una baza definitiva en la estructuración religiosa de aquella región catalana.

Reconquistada Tarragona a los árabes, provisionalmente se une la ciudad al obispado barcelonés. El conde Ramón Berenguer III solicita de Roma la reinstalación de su categoría de sede metropolitana. Para llevar adelante el empeño es nombrado Olegario.
 
Una fecha histórica: 21 de marzo de 1118. El papa Gelasio II en persona le entrega el palio para regresar a Cataluña el nuevo arzobispo, donde es aclamado fervorosamente. Cataluña dejaba en esos momentos de depender de Narbona. A la nueva sede metropolitana se le conceden la ciudad con todos sus términos como se declara en el Privilegio fundacional, que lleva fecha del año 1117.

La tarea no es nada cómoda porque Tarragona se halla destruida y el nuevo pastor tiene otra vez que demostrar sus fervores caritativos. Una tarea que se mezcla con graves compromisos eclesiales, pues como tal metropolitano debe asistir en 1119 al Sínodo de Toulouse, presidido por el propio papa Calixto II.

En España nuevamente se compromete, como era costumbre entonces, en las campañas de la reconquista aliado siempre de Ramón Berenguer y con el título de legado pontificio para estas empresas.

Por entonces cumple uno de sus mayores anhelos: Visitar la Tierra Santa de Palestina. Incluso llega a Siria y Egipto. El Obispo de Trípoli y el patriarca de Antioquía le dispensan entusiasta acogida. Vuelve a Cataluña empapado del fervor que prende en quienes pisan la tierra de Jesús.

En 1131 lo vemos asistiendo a su valedor el conde Ramón Berenguer III en su última hora, quien muere vestido con el hábito de los templarios a los que había logrado atraer a sus tierras. Olegario quedaba como testamentario principal según testamento otorgado el 8 de junio de 1131.

Pocos años les separó la muerte a quienes habían estado tan unidos en vida. Cansado de tan comprometida y azarosa existencia presiente que se halla al final de su estancia terrena. Algunos creen que le fue revelada. Todavía encuentra fuerzas para reunir un sínodo que se prolongó por espacio de tres días. El santo prelado se prepara ejemplarmente para presentarse delante de Dios. El 12 de febrero de 1136 lega sus bienes a la diócesis.

Pidió oraciones a todos sus fieles. Recibidos los sacramentos y auxilios de la Iglesia, muere en la tarde del 6 de marzo de ese mismo año de 1136. Aquella tarde murieron juntos el sol que iluminaba las tierras catalanas y el obispo Olegario que las había llenado de vida religiosa.

Su cuerpo se conserva incorrupto en la misma catedral de Barcelona en la antigua Sala capitular, en el lado de la epístola, conocida hoy como capilla de San Olegario y del Santísimo Sacramento.

Se halla colocado sobre el sagrario en un magnífico sepulcro barroco con estatua yacente del santo obispo. Aquí también fue trasladado el Santísimo Cristo de Lepanto. Parece como si en este sitio se quisieran dar cita las mejores galas de la religión y de la historia.

El culto a San Olegario fue confirmado el 25 de mayo de 1675, tras el correspondiente proceso de canonización. Su fiesta se celebra el 6 de marzo por ser el día de su muerte.



DOMINGO DE RAMOS, ORACIONES Y BENDICIÓN DE LOS RAMOS


DOMINGO DE RAMOS.

La Iglesia católica recuerda en este día los hechos magníficos de Jesucristo, principalmente su entrada triunfante en la ciudad de Jerusalén en medio de aplausos, vivas y las aclamaciones más expresivas de un inmenso gentío, que con ramos y palmas en la mano, le vitoreaban por rey de Israel, y por bendito el que viene en el nombre del Señor.


Bendición de las palmas y ramos.

Acabada Tercie y hecha la aspersión como se acostumbra, el sacerdote vestido de capa pluvial morada, o sin casulla, acompañado de los ministros, igualmente revestidos, pasa a bendecir las palmas y ramos de olivo y de otros árboles puestos en frente del altar o al lado de la Epístola, y primero el coro canta la antífona siguiente:

 
Hosanna, (salud y Gloria) al Hijo de David,
bendito el que viene en nombre del Señor.
¡ Oh rey de Israel! Hosanna en las alturas.

ORACIÓN
 
¡Oh Dios! a quien es justo amar con todo el corazón,
multiplica en nosotros los dones de tu inefable gracia,
y pues en la muerte de tu Hijo
nos hiciste esperar lo que creemos,
haz que resucitando Él mismo,
lleguemos al fin al que caminamos.
 
El cual contigo vive y reina,
un sólo Dios con el Espíritu Santo,
por todos los siglos de los siglos. 
 
Amen.
 
ORACIÓN

Oh Dios, acrecienta la fe de los que en Ti esperan,
y oye benignamente nuestras súplicas:
derrama sobre nosotros la abundancia de tus misericordias,
y sean bendecidos estos ramos de palmas ú olivos;
y así como en figura de la Iglesia multiplicaste
a Noé al salir del arca, y a Moisés cuando salía de Egipto
con los hijos de Israel: así también nosotros,
llevando estas palmas y ramos de olivo,
salgamos al encuentro a Jesucristo con buenas obras,
y entremos por El en los eternos gozos.

El cual contigo vive y reina,
un sólo Dios con el Espíritu Santo,
por todos los siglos de los siglos.

Amen.

Te pedimos, oh Señor santo,
Padre omnipotente, eterno Dios,
que te dignes bendecir y santificar estos ramos,
que hiciste nacer del tronco del olivo,
semejantes al que llevó al arca
la paloma con su propio pico;
para que todos aquellos a quienes se distribuyeren
reciban la protección para su alma y cuerpo,
y el misterio de tu gracia se convierta,
oh Señor, en remedio para nuestra salvación.

Por nuestro Señor... etc.


OREMUS:

Oh Dios, que congregas lo que anda disperso,
y conservas lo congregado,
y que bendijiste a los pueblos que con ramos
salieron a recibir a Jesús,
bendice también estos ramos de palma y olivo
que reciben con fe tus siervos a gloria de tu nombre,
para que en cualquier lugar a donde fueren llevados
alcancen los que en él habitan tu bendición,
y ahuyentada toda adversidad,
defienda tu diestra a los que redimió Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,  que contigo vive... etc.

Oh Dios, que con admirable providencia
aun por las cosas insensibles quisiste
mostrar los caminos por donde nos conduces
a nuestra salvación; concede, como te suplicamos,
que los devotos corazones de tus fieles entiendan
 provechosamente los misterios que se encierran
en el hecho de aquel pueblo, que,
alumbrado de la celestial luz,
salió hoy a recibir al Redentor,
echando ramos de palmas y olivos debajo de sus pies.

Así pues los ramos de palma muestran los triunfos
 conseguidos del príncipe de la muerte
y los ramos de olivo publican en cierto modo
haber venido la unción espiritual.

Porque ya entonces comprendió aquel dichoso pueblo,
que se prefiguraba que el Redentor,
compadecido de las humanas miserias,
había de pelear con el príncipe de la muerte
para dar vida a todo el mundo.

Y por esta causa llevó delante de Él ramos de árboles,
que declarasen la gloria de su triunfo
y la abundancia de su misericordia.

Por tanto, nosotros conservando con entera fe
este hecho y su significación humildemente
rogamos, oh Señor santo, Padre omnipotente,
eterno Dios, por el mismo Señor nuestro Jesucristo,
que pues nos elegiste para miembros suyos,
haciéndonos triunfar en Él
y por Él del imperio de la muerte, merezcamos
ser participantes de su gloriosa resurrección.

El cual contigo vive y reina... etc.

OREMUS

Oh Dios, que por medio de la paloma
mandaste fuese anunciada la paz
a la tierra con un ramo de olivo:
dígnate santificar con tu celestial bendición
estos ramos de olivo y de otros árboles,
 fin de que a todo tu pueblo le sirvan para salvación.

Por Cristo Señor nuestro.

Amen.

Bendice, Señor, como te pedimos,
estos ramos de palma u olivo,
y haz que lo que tu pueblo practica
hoy exteriormente para gloria tuya,
lo cumpla en lo interior con una muy encendida devoción,
 consiguiendo victoria del enemigo,
y amando con todas veras las obras de misericordia.

Por nuestro Señor... etc.

Oh Dios, que enviaste a este mundo
a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor,
por nuestra salvación, a fin de que humillándose Él
a nosotros, nos hiciese volver a Ti,
a cuyos pies también, para cumplimiento de las Escrituras,
al entrar en Jerusalén,
una gran muchedumbre de creyentes
tendían con muy sincera devoción sus vestidos
y ramos de palmas en el camino,
concédenos que le preparemos el camino de la fe,
en el cual, quitando el tropiezo y piedra de escíndalo,
florezcan ante tu acatamiento
nuestras obras con ramos de justicia,
para que merezcamos seguir sus pisadas.

El cual contigo vive y reina... etc.

Omnipotente eterno Dios, que ordenaste
que nuestro Señor Jesucristo montase en un jumentillo,
y que las gentes de los pueblos le tendiesen en el camino
sus propios vestidos, o las ramas de los árboles,
enseñándoles a cantar Hosanna en su alabanza:
concédenos que podamos imitarles en la inocencia,
y ser participantes de su merecimiento.

Por el mismo Cristo Señor nuestro.

Amen.



SANTA CRUZ DE CARAVACA: ORACIÓN Y DEVOCIONES


ORACIÓN Y MILAGROS
DE LA CRUZ DE CARAVACA
 
Sacro santo madero divino,
que Cristo eligió para nuestro bien,
por librarnos de aquel cautiverio
con que nos tenía presos Lucifer.
 
Pero es de saber
que perdiendo en tus brazos la vida
 nos gano la gloria que esperamos ver.

 
En la Cruz está nuestro remedio
amparo y defensa, todo nuestro bien,
pues seamos, amados, devotos,
que es escudo fuerte contra Lucifer.
 
Pero es de creer,
que aquel que la traiga consigo
ni espanto ni asombro podrá padecer.
 
¡Qué dichosa sois, Caravaca,
pues que merecéis tan grade favor,
que bajada del cielo la Cruz sacrosanta
en vuestro Sagrario fue y se colocó
y allí con primor, milagros obrando,
de todo dolencia cura al pecador.
 
Por consejo que dio Fray Diego
a una doncella, la Cruz tanto amó,
que queriendo un mancebo robarla,
entrando en su cuarto la Cruz la libró;
y fue la ocasión que la Cruz
se apareció en el cuarto
dando resplandores y el raptor huyó.
 
¡Qué cristiano será el que no tenga
a la Santa Cruz grande devoción!
adorando y también contemplando
en ella obró Cristo nuestra redención,
y que padeció hasta dar
en sus brazos la vida con grandes martirios
porque nos amó.

Un buen devoto de la Santa Cruz
y que la llevaba puesta, mucho la amó:
por robarlo, un tiro le disparan
coa balas y postas y no le agravió;
y es de admiración, que en la Cruz
que llevaba en el pecho
se estampan las balas y la munición.
 
Una joven que estaba de parto,
ya de cinco días sin poder parir,
con La Cruz le santiguan el vientre,
y dio a luz un niño que pudo vivir;
y hemos de advertir, que esta Cruz
la trajo una parienta y con fe la dijo
"no temas morir".
 
Trabajando en el campo tres hombres
se armo una tormenta y un rayo cayó,
 de los tres a los dos abrasaba
y el que había al medio quedó
sin lesión y el milagro obró
una Cruz que traía en el pecho,
la cual estampada en él se quedó.
 
Si es la insignia y señal del cristiano la Cruz,
y de adorarla hay pues obligación
pues nos libra de nuestro adversario
el común enemigo y tribulación,
 tengamos amor a este sacro divino Madero,
imitando en algo a nuestro Redentor.
 
Y aquí el autor les suplica,
pidan a Dios Padre les de acierto y luz
para que puedan decir las grandezas
y excelentes gracias de la santa Cruz;
que no encuentra luz,
ni tampoco con quien compararla
sino el dulce nombre santo de Jesús.

Hay concedidos 3.000 días de indulgencias
a cualquier persona que rezara
un Padre Nuestro y un Credo
o hiciese otro acto de fe
delante de la Sagrada Cruz de Caravaca,
y la llevare devotamente consigo.

 
ALABANZAS
A LA SANTA CRUZ DE CARAVACA.

De esta Cruz Soberana
oigan Señores milagros y prodigios
con mil primores, pues son tan grandes
que no hay pluma que pueda enumerarlos.
 
De los Ciclos bajaron con alegría
los ángeles en coros a conducirla
y así son tantos los milagros que obra,
que es un encarto.
 
Hombres, niños, mujeres,
lleven consigo la Cruz,
que fue bajada del Cielo empíreo,
para consuelo libraros
de las garras del Dragan fiero.
 
Cojos, mancos, ciegos y sordos,
en la Santa Cruz hallan consuelo todos:
y es tan hermosa,
ye la ha escogido Cristo, para su Esposa.
 
Una Mujer malvada le dio a dos Niñas hechizos,
y no pudo vengar sus iras,
porque en el pecho llevaban
el Retrato de este embeleso.

La mujer que afligida se ve
en el parto ponga sobre su vientre
este retrato y con facilidad
esta Cruz amorosa la sacará en paz.
 
Todos los Caminantes y Marineros
por la mar y caminos anden sin miedo
como se valgan de llevar en el pecho
esta la Cruz amada.
 
Los Serafines todos cantan y alegran
a esta Cruz soberana, fina Diadema
porque en el Cielo, es el lecho
de Cristo nuestro consuelo.
 
Dichosa Caravaca puedes llamarte,
pues gozas de los Cielos el Estandarte,
 que es la Santa Cruz, donde su vida y sangre
dio nuestro Señor Jesús.
 
Son grandes los Misterios de esta Reliquia,
y así digamos todos que sea bendita,
para que tiemble el Infierno
y la gentes que dentro tiene. 

ORACIÓN
 
¡Santa Cruz de Caravaca!
A tu poder me acojo,
 por mi Abogada te escojo,
 y si tu fuerza me saca
 de la pena que hoy me ataca,
 te traigo en pena y señal
 incienso, mirra y copal,
 y con alma limpia y pura
 una pequeña figura
de mi persona en metal.
Cruz bendita y soberana
 que obras tantas maravillas,
 te alabo en frases sencillas
 cada día de la semana.

 Mi alabanza nunca es vana,
 pues ya no cabe ni duda,
 que al mundo tu fuerza escuda
 y a quien rendido te nombra,
 lo cobijas con la sombra
 de tu poderosa ayuda.
 
Amén.
 


ORACIONES A SANTA ESCOLASTICA PARA CONSEGUIR PETICIONES DIFÍCILES Y URGENTES


 ORACIÓN
 
Yo, humilde pecador, te suplico,
gloriosa santa escolástica,
que escuches la plegaria
que con tanta fe y devoción te ofrezco.
Que te dignes ayudarme,
con tus más sagradas y eficaces oraciones a Dios,
para que por tu valiosa intercesión
acceda a concederme la gracia y el favor
que te solicito a la mayor brevedad posible.

(Realizar la petición)

Bendita Santa Escolástica,
querida hermana de San Benito,
elegida por Dios desde la eternidad,
consagrada a Dios desde tu infancia,
siempre virgen incorrupta,
espejo de inocencia,
modelo de perfección:
Ruega a Dios por mi.
 

Humilde Santa Escolástica,
 patrón de virtudes,
gloria de la vida monástica,
madre de innumerables vírgenes,
imitadora de la vida angelical,
llena de fe en Dios,
siempre ardiendo con el amor de tu Esposo,
resplandeciente de humildad,
intercede ante Dios por mi
para que de pronto cumplimiento
a la súplica que te he solicitado.

Bondadosa santa Escolástica,
confiando en ti como hija en el Señor,
empeñada siempre en la oración,
y escuchada rápidamente por el Señor,
apiádate de mi, y se mi abogada
en la necesidad tan grande que tengo.
 
Tu que fuiste tan famosa y alabada
por tu gran don de perseverancia, 
que entraste en los atrios del cielo
en forma de blanca paloma,
y que ahora sigue al Cordero
a donde quiera que El vaya, 
adornada con una corona de gloria,
y generosa patrona de los que te imitan,
santa e inocente virgen,
dame tu bendición junto con el cumplimiento
del gran favor que te he rogado.
 
Amén.
 
ORACIÓN

El día ha terminado,
y bienaventurado es el reposo
para la virgen Escolástica.

Entró en la recámara,
buscando el ósculo del Esposo
al que tanto amó.

¡Con qué grandes gemidos,
y ardor de corazón buscó a su Amado!

Movió el Cielo con sus lágrimas,
y con grandes lluvias
suavizó el corazón de su hermano.

¡Oh grata conversación,
cuando Benito explica
los gozos del Cielo!

Ardiendo en santo anhelo,
y ante los gemidos del corazón,
¡Oh virgen!, se levanta el Esposo.

Ven, hermosísima y amadísima esposa,
Ven, y serás coronada.

Dormirás entre lirios,
abundarás en delectación,
y serás embriagada de ellos.

Oh virgínea paloma,
que desde el banco del río
te diriges al aula de la gloria.

Atráenos con tus fragancias,
y aliméntanos maternalmente
de la gracia inmortal.
Amén. Aleluya.

 
Nursia, en Italia, fue la patria de esta santa que nació de padres nobles, y fue hermana gemela del glorioso fundador san Benito.

Abundancia, su madre, murió cuando nació Escolástica; y su padre Eutropio la crió en la piedad y en el santo amor a Dios, y a Benito le envió a estudiar a Roma.  Fueron tan grandes los deseos de la santa por servir a Dios, que decidió consagrarse a El, y abrazar la vida monástica y religiosa.
 
Benito, su hermano, fundó un monasterio que fue el primero en el monte Casino, monasterio que tantos sabios y santos ha dado al mundo y a la Iglesia.
 
Junto a este célebre monasterio edificó Escolástica otro de religiosas, las que dirigió con celo y edificación. Después de haber pasado algunos años en él, y estando cierto día en conversación con su hermano Benito, supo la santa se acercaba su última hora, y deseando pasar aquella noche en conversación religiosa con él, le rogó se quedara; mas no queriendo acceder a sus ruegos Benito, comenzó a orar Escolástica, y al instante sobrevino una gran tempestad de agua, truenos y relámpagos, que impidiendo regresar a su monasterio al abad, permaneció en compañía de su hermana.
 
A los tres días Escolástica entregó su espíritu al Creador, volando al cielo en forma y figura de blanca paloma, como la vio el mismo san Benito puesto en oración.
 
Su dichosa muerte fue el día 10 de febrero del año 543.

ORACIÓN

Señor Dios, que favoreciste
a la bienaventurada Virgen Santa Escolástica
enviando una oportuna lluvia
para que pudiera conversar piadosamente
y despedirse de que su Santo hermano, Benito,
y no pudiendo este partir,
 concediste así su deseo.
 
Concédenos, que nunca nos canse el hablar,
ni el oír hablar de ti,
hasta que veamos claramente en el Cielo,
todo lo que en la tierra no es desconocido.
 
Amen.
 
 


 

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